maravilhion

Soy fotógrafo, diseñador gráfico y profesor. Me gusta mucho GNU/Linux, los estilos gótico y steampunk, y el ánime.

Publique el libro Huesos de Ángel, con mis fotografías junto a los poemas de Rosalía Linde. Support independent publishing: Buy this book on Lulu.

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Los támbler que sigo

Heliana: Mater Lachrymarum.

Lorena: cosechando sueños

Una de mis primeras fotos en blanco y negro, con Lorena en la Universidad de Antioquia.

En aquella época vivía yo en Medellín en una habitación rentada, en una enorme casona con tres patios. En la casa de al lado vivía una chica muy delicada e introvertida, ella tenía su habitación en el ático y para llegar a ella tenías que subir unas largas, delgadas y fantasmagóricas escaleras de madera.

Cuando me compre mi primera cámara, era de segunda mano por supuesto, me regalaron un rollo para probarla. Creo recordar que de camino a casa me encontré con Heliana, la convencí de que fuera mi modelo y compre un corazón en la Placita de las Flores. Sí, así es Medellín, trip, trip, trip…

Llegamos al cuarto que alquilaba en una casona, junto a un gran cine abandonado, le pinte el cuerpo y tome las fotos. Heliana fue muy paciente y se lo agradezco porque me tome mucho tiempo para cada foto. Cuando las vi reveladas me enamore de mi cámara, mi vieja e imperfecta Zenit EM.

Laura: cordón de plata. Por Santiago Valverde.

¿Y si los sitios que amas son usados en tu contra?  CISPA convierte las Webs en espías del gobierno. ¡Evitémoslo! http://SitesNotSpies.org

Esta fotografía pertenece al primer carrete ISO 800 que tome, mi modelo era Marcelita y la cámara era prestada. Como no sabia manejar la maquina que usaba a duras penas salieron cuatro o cinco fotos, lo que fue una lastima. Sin embargo las guardo con mucho cariño por ser las primeras y por el lindo recuerdo que tengo de este pequeño ángel de Medellín.

Recuerdo una vez que bajábamos un grupo de amigos por una de las empinadas avenidas de Medellín. En cierto momento las luces quedaron a nuestras espaldas de tal forma que las sombras de nosotros se proyectaban sobre el cemento enfrente de nosotros. Todos ellas eran lo que cabria esperar de una sombra, excepto una que se balanceaba de forma que llamo mi atención. Como no pude aguantarme la curiosidad me voltee para descubrir la causa y me encuentro a Ruth jugando con su proyección, sonriente y satisfecha de que, incluso en su sombra, sus curvas son preciosas.